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Ponencia

Un memorial para el genocidio en el Chaco argentino.

Parte del Simposio:

SP.67: Los desafíos actuales de los sitios de memoria: la gestión política de violencias masivas pasadas y presentes

Ponentes

Diana Isabel Lenton

Universidad de Buenos Aires / CONICET

Argentina

El 19 de julio de 1924 se inició una de las matanzas más conocidas dentro de la larga historia del genocidio de los pueblos originarios de América. Poco antes se había declarado un movimiento de protesta en la Reducción de Napalpí, que fue salvajemente reprimido por la policía territoriana con apoyo aéreo del Aero Club Chaco, causando la muerte de un número inespecífico, aunque estimado en cientos, de personas en su mayoría Qom y Moqoit. La persecución implacable a las familias que huían se extendió por tres meses. Estos hechos produjeron en su momento un escándalo, acuciado por la coyuntura política, que derivó en el impulso de una comisión investigadora por parte de la Cámara de Diputados de la Nación. Las modalidades asumidas por el movimiento rebelde, así como las circunstancias de su represión, fueron abordadas por diferentes investigadores, tales como Edgardo Cordeu y Alejandra Siffredi, Nicolás Iñigo Carrera, Jorge Ubertalli, Mercedes Silva, Liliana Tamagno, Gastón Gordillo, Mariana Giordano, Luciana Mignoli y Marcelo Musante y en mi propia tesis doctoral, entre otros. También el dictamen de la comisión investigadora parlamentaria fue objeto del análisis de Alejandro Jasinski.
Ochenta años después, un grupo de jóvenes de Colonia Aborigen Chaco, encabezados por Juan Chico y Mario Fernández, comenzaron a indagar en las memorias de sus abuelos sobre la historia de su pueblo y especialmente sobre aquellos hechos que se narraban en secreto y se llenaban de silencios. Con el tiempo, aparecieron las publicaciones, los talleres, la vinculación con universidades -principalmente la UNNE-. Las investigaciones de estos jóvenes lograron superar ciertos presupuestos para recuperar detalles olvidados y para dar expresión espacial a las narrativas, fortaleciendo la identificación con el antiguo territorio, y especialmente, para expresar la necesidad y el derecho de llevar al estado nacional a juicio, para lo cual se creó la Fundación Napalpí.
Después de años de visitar los tribunales, en 2022 culminó el juicio por la verdad y se obtuvo una sentencia que reconoció el genocidio histórico y sistemático contra los pueblos originarios en el país, y contra los Qom y Moqoit en particular, e impuso una reparación que en estos momentos se comienza a implementar. Simultáneamente, la Fundación Napalpí diseñó y construyó un memorial que obtuvo el señalamiento que la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación reserva para los sitios de Memoria, siendo el primero que no se refiere a las violaciones de derechos humanos cometidas por la última dictadura cívico-militar, pero que en sí mismo narra la continuidad de un genocidio que se inicia con anterioridad. El memorial, situado cerca de una de las fosas comunes originadas en la matanza de 1924, incluye cuerpos restituidos por el Museo de la Plata y el de un combatiente de Malvinas, todos ellos Qom.
En esta ponencia analizaremos las tensiones políticas confrontadas y exorcizadas en el memorial, así como los criterios de reparación y participación que se pusieron en juego.