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Ponencia

Prácticas de conservación en un humedal productivo: claroscuros de las articulaciones entre ONG ambientales, instituciones estatales y poblaciones locales.

Parte del Simposio:

SP.4: Antropologías de la conservación en América Latina

Ponentes

Patricio Straccia

Laura Dayan

conicet/APN - UBA

El Delta del Paraná (Argentina) es un macrosistema de humedales que se ubica en el extremo distal de la Cuenca del río homónimo. Está constituido por un conjunto de islas y cuerpos de agua, con una superficie total de casi dos millones de hectáreas sobre las cuales se llevan adelante diferentes actividades agropecuarias desde su ocupación a mediados de siglo XIX: ganadería, forestación, producción frutihortícola, mimbre, junco, pesca, apicultura, etc.

En las últimas décadas, este historial productivo entró en tensión con la emergencia de un nuevo actor: los “ambientalistas” (tal y como son definidos aquellos científicos ecólogos que fomentan prácticas concretas de conservación del macrosistema de humedales). En sintonía con la revaloración de estas áreas a nivel global, los ecólogos y las ONG en las que inscriben sus prácticas destacan la importancia de estos humedales en términos de provisión de bienes y servicios ecosistémicos y han llevado adelante estrategias multiescalares a fin de favorecer la conservación de este humedal. Esto incluye la articulación con instituciones subnacionales (pues el Delta del Paraná está bajo jurisdicción de tres provincias y casi una veintena de municipios), nacionales e internacionales (incluyendo la conformación de Sitios Ramsar y Reservas de Biósfera MaB-UNESCO). En la actualidad, cerca del 60% de su superficie es reconocida como Área Natural Protegida bajo diferentes figuras de conservación.

A partir de una investigación etnográfica que venimos llevando adelante desde 2012 en un área del Delta bonaerense que desde mediados del siglo XX se constituyó como un polo productivo foresto-ganadero pero que actualmente está atravesado por las mismas tensiones ambientales, en esta ponencia nos proponemos trabajar sobre las articulaciones construidas entre ONG ambientales, instituciones estatales y poblaciones locales en esta región. Allí el conflicto entre pobladores locales y “ambientalistas” se expresó con mucha fuerza hasta hace unos diez años, pero se desactivó parcialmente y de forma progresiva a partir de la producción de mecanismos de articulación en clave de sustentabilidad. En presentaciones previas mostramos cómo este proceso implicó la definición de ciertas especies como emblemáticas y la producción de diferentes dispositivos que operan como mecanismos de disciplinamiento de las poblaciones (incluyendo manuales de buenas prácticas en materia ambiental que, en tanto aparatos de saber, hacen factible el ejercicio de esta particular forma de poder). En esta ocasión, nuestra ponencia se enhebra en torno a las articulaciones propiamente dichas a partir de las siguientes preguntas-guía: ¿dónde se producen esos procesos de articulación? ¿quiénes participan en ellos? ¿quiénes son excluidos? ¿qué categorías definen sus límites? ¿quiénes tienen la capacidad de imponerlas (en desmedro de otras)? ¿cuáles prácticas de conservación se promueven? ¿cuáles prácticas son cuestionadas, negadas o incluso prohibidas? ¿y de qué modo esto supone la exclusión de órdenes sociales alternativos?

Pretendemos así aportar al debate con una reflexión crítica sobre los claroscuros de la tan mentada participación local en las iniciativas de protección de la naturaleza, y alertar sobre la importancia de llevar adelante estas discusiones en todos los territorios ambientalizados, estén o no afectados por figuras de conservación específicas.