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Ponencia

Negociar el salario: intimidad, desigualdad y estrategias en los acuerdos particulares entre trabajadoras domésticas remuneradas y sus empleadores/as desde una perspectiva etnográfica.

Parte del Simposio:

SP.38: Antropologías Latinoamericanas del trabajo: pendientes, agenda de trabajo y desafíos

Ponentes

Verónica Casas

CEIL-CONICET

Argentina

El salario es un aspecto central cuando indagamos en “el mundo del trabajo” y, específicamente, sobre los y las trabajadores/as asalariados. Dentro de ese sujeto variopinto y complejo que llamamos clase trabajadora existen diversas realidades que merecen ser reflexionadas de manera situada. El sector de trabajo doméstico remunerado en Argentina representa alrededor de 1 millón y medio de trabajadoras/es y es una de las principales ocupaciones de las mujeres asalariadas. Paradójicamente, a pesar de ser un trabajo fundamental para el sostenimiento de la vida, se destaca por sus condiciones de precariedad, inestabilidad, informalidad y bajos salarios.

Cuando indagamos sobre las remuneraciones de este sector, debemos tener en cuenta su gran heterogeneidad, tanto por las actividades que abarcan—cuidado de personas, trabajo doméstico, cocina, mantenimiento—, por sus modalidades —con y sin retiro—, sus jornadas y por quienes conforman la parte empleadora. A nivel normativo el Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares (Ley 26.844), sancionado en el año 2013, creó la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares (CNTCP). Se trata de una instancia de negociación colectiva tripartita con participación de representantes del Estado, los sindicatos y las organizaciones de empleadores que tienen como función fijar la escala de salarios mínimos. La escala salarial, “lo que dice la ley”, funciona dentro de este universo laboral como una referencia.
Sin embargo, más allá de la normativa, los acuerdos salariales, las condiciones de trabajo —duraciones de las jornadas, arreglos específicos—, se establecen a partir de una negociación individual entre empleadores/as y empleadas. Nos referimos a una relación laboral que se estructura sobre la intimidad en el interior de un hogar particular, donde prima una distancia social signada por desigualdades de clase, género, étnico-nacionales. Pero a su vez, se erige en la proximidad física, estableciendo relaciones interpersonales cotidianas y de reciprocidad. Además, en una gran cantidad de casos, cargadas de una dimensión moral y afectiva que complejiza la relación meramente contractual o salarial.
Al momento de establecer un “precio por hora”, un “salario” o “pedir aumentos” las trabajadoras se encuentran en una situación de “incomodidad”, dependiendo o de la buena voluntad del/la empleador/a o de la posición y/o experiencia en el arte de “exigir” de la trabajadora. Esta negociación individual se encuentra permeada por la posición jerárquica y de poder de la relación y, muchas veces, condicionada por la afectividad anteriormente mencionada. A través de entrevistas en profundidad y la observación-participante de instancias colectivas de trabajadoras, nos proponemos indagar en las concepciones que las propias trabajadoras domésticas tienen en torno al “salario” o “lo que ganan” por su trabajo y sobre las prácticas en torno a las negociaciones. Nuestro punto de partido es abonar a una mirada crítica en torno a concepciones normativistas de lo social y, desde una perspectiva etnográfica, privilegiamos la experiencia vivida de las sujetas. Al fin y al cabo, fundamentales para alcanzar un horizonte efectivo de derechos laborales y de justicia social.