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Ponencia

La etnografía del activismo y las perspectivas contrastantes de la gobernanza

Parte del Simposio:

SP.19: Interrogando la política y las políticas desde abordajes etnográficos. Desafíos para la construcción de conocimiento antropológico

Ponentes

Alejandro Agudo Sanchíz

Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

En antropología política encontramos dos nociones contrastantes de gobernanza. Una de ellas, que podemos caracterizar como crítica, está basada en cuestiones normativas inspiradas por la filosofía y la teoría políticas: se refiere a la producción de espacios y sujetos gobernables mediante una combinación de estrategias políticas que incluyen un “dominio positivo” de poder caracterizado por la generación de conocimiento y verdad sobre otros, en un campo socio-legal cuyos sujetos son gobernados a la manera de individuos portadores de derechos, o como sujetos a los que ha de capacitarse para conducirse por sí mismos. La segunda acepción, más neutra y abierta al diálogo con disciplinas vecinas de la antropología como la sociología empírica de la organización y la burocracia, se refiere a la variedad de modos institucionalizados de coordinación social para producir e implementar reglas colectivamente vinculantes, así como proveer bienes y servicios colectivos y públicos. No se trata de privilegiar una noción de gobernanza sobre otra, sino de examinar las perspectivas y estilos etnográficos contrastantes a los que subyace cada una de ellas. Como ilustra la etnografía de los servicios provistos a migrantes y solicitantes de asilo en la frontera norte de México, los actores del activismo median entre diferentes ámbitos de normas y prácticas en sus encuentros cotidianos con las personas a quienes ayudan, lidiando con múltiples dilemas y constreñimientos políticos y materiales. Por ejemplo, el trabajo de las ONG puede incorporarse a los mecanismos y estrategias de intercepción, deportación y reasentamiento migratorios coordinados por acuerdos intergubernamentales. Por ello, es preciso no desdeñar un posible vínculo entre las dos nociones de gobernanza consideradas aquí. Los modos institucionalizados de acción social orientada a la provisión de servicios suponen, también, la producción e implementación de programas regulativos y racionalidades gubernamentales. Una acepción más empíricamente amigable de la gobernanza, sin embargo, deja abierta la cuestión de si, y hasta qué punto, las personas a quienes se dirigen dichos códigos y reglas muestran obediencia y conformidad hacia ellos. Se trata, en suma, de reconectar el poder a la acción, liberando a lo político de su privilegiada asociación con la dominación.