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Ponencia

El problema social del hambre: humanos y no-humanos en la dieta argentina del siglo XXI

Parte del Simposio:

SP.37: El insostenible sistema alimentario actual, desigualdades, opresiones, alternativas y resistencias. Aportes desde el enfoque de la antropología de la alimentación

Ponentes

Gabriela Belén Cévalo Boro

IESCT - CONICET

Luis Ernesto Blacha

IESCT-UNQ/CONICET-CIC-PBA

Las nuevas formas de hambre se originan en un sistema alimentario que es insostenible tanto a nivel ambiental como social. La producción intensiva de alimentos industrializados conforma una dieta de gran densidad calórica y baja calidad nutricional que potencia la exclusión social. La carencia – tanto absoluta como relativa- se combina con el exceso de kilocalorías para definir una situación única en la historia de la humanidad: la mayor presencia global de obesos en relación a los desnutridos (FAO-STATS).
El monocultivo como uso predominante del territorio es el punto de partida de una estrategia que busca incrementar la productividad a expensas de la biodiversidad. Es un abordaje cercano a la seguridad alimentaria, que caracteriza al hambre como una carencia de calorías. Como “solución” a este problema el agronegocio se constituye como una intervención político-económica sobre la vida que se focaliza en los rendimientos por hectárea. Es una receta que se define como universal, tal como refleja la creciente estandarización del sistema agroalimentario orientado a la producción de commodities y su procesamiento industrializado que transforman tanto los ecosistemas que los sustentan como el cuerpo humano.
En un contexto donde se debilitan los vínculos sociales que conforman la dieta, los alimentos industrializados ejercen su agencia en distintos niveles: individual, social, ambiental, así como las percepciones que en estos contextos se construyen. Desde la perspectiva de la sociología de los alimentos y utilizando herramientas analíticas de los estudios de Ciencia Tecnología y Sociedad (CTS) es posible analizar el acceso a nutrientes como un nuevo tipo de desigualdad social.
El objetivo de este trabajo es explorar la desigualdad nutricional a partir de la agencia que ejercen los alimentos como actores no-humanos del sistema tecnológico de producción industrializado de alimentos. Como recorte temporal se analizan los cambios que surgen en Argentina desde mediados de la década de 1990 que incluye al monocultivo de OGM, el ingreso de las grandes empresas trasnacionales de la alimentación y las grandes superficies de compra entre los más relevantes.
Desde esta perspectiva es posible vincular los cambios en la producción con aquellos que suceden en los patrones de consumo que convierten a la dieta argentina del siglo XXI en un factor de exclusión social. Se analizan fuentes estadísticas de alcance nacional (ENGHo, ENFR, ENNyS) a partir de un marco teórico original que permite identificar dinámicas de funcionamiento y no funcionamiento en el agronegocio. La originalidad del análisis es que pone el foco la capacidad de los alimentos industrializados para complejizar el problema del hambre -incluyendo también a la malnutrición por exceso- y sustentar un conjunto de preferencias internalizadas que reproducen las desigualdades preexistentes.