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Ponencia

El Museo Penitenciario Argentino “Antonio Ballvé”: el tratamiento archivístico de las históricas criminológicas desde los aportes de la antropología

Parte del Simposio:

SP.56: Antropología en/desde/de los museos: perspectivas críticas, transformaciones y desafíos

Ponentes

Carolina Di Prospero

Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)

Carolina Di Prospero

Universidad Nacional de San Martín (UNSAM)

Andrea Lombraña

CONICET-EIDAES/UNSAM

Natalia Ojeda

Palabras clave: museo penitenciario – historias criminológicas – antropología

El Museo Penitenciario Argentino “Antonio Ballvé” (MPA) fue fundado en 1980 y está emplazado desde entonces en el casco histórico de la Ciudad de Buenos Aires, en un predio que durante el período colonial albergó a los jesuitas expulsados del Virreinato del Río de la Plata y que luego, durante los siglos XVIII y XIX, funcionó como el Correccional de Mujeres y Asilo de Menores del Buen Pastor.
El MPA conserva gran parte del patrimonio vinculado a la historia de las prisiones argentinas, con un acervo documental y objetual que abarca un amplio período comprendido entre las revoluciones independentistas del 1800 hasta los años 70 del siglo siguiente. Dentro de este amplio conjunto se destacan dos grandes volúmenes archivísticos: uno fotográfico, conformado por una serie de álbumes de imágenes que retratan distintas escenas y escenarios de la prisión en Argentina; otro, integrado por aproximadamente quince mil historias criminológicas elaboradas por las diversas gestiones penitenciarias a cargo de los establecimientos a nivel nacional durante el período referido.
El Instituto de Criminología (IC) fue el organismo responsable que implementó por primera vez la confección sistemática de las historias criminológicas de las personas bajo su custodia. El IC se había conformado originalmente en 1907, como una oficina de asesoramiento técnico y administrativo de la gestión penitenciaria nacional; cuya función principal era el “estudio científico de los penados”. Por aquel entonces funcionaba dentro de la Penitenciaría Nacional, y su primer director fue José Ingenieros. Aquel IC se proponía informar a la justicia, servir como insumo científico e implementar acciones específicas sobre la población detenida; para ello definió secciones dentro de su operatoria, cada una con orientaciones diversas: 1) indagar la etiología del delito; 2) desarrollar una clínica criminológica; y 3) establecer una terapéutica para los detenidos. Sus intervenciones estaban ubicadas en la intersección entre el paradigma o modelo correccional y el modelo relativo a la psicopatología criminal.
A partir del año 2020 se ha establecido un acuerdo de cooperación entre el Servicio Penitenciario Federal y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), que convirtió al IC en lugar de trabajo de investigadores/as y becarios/as del organismo a fin establecer vínculos para el desarrollo científico y tecnológico. En este marco, como investigadoras del campo penitenciario desde la antropología social, hemos iniciado un recorrido de articulación con el Programa de Recuperación del MPA que se propone emprender la organización, la puesta en valor y el tratamiento archivístico integral del corpus documental específico conformado por las historias criminológicas conservadas en el museo.
A lo largo de la ponencia esperamos compartir esta experiencia de trabajo interdisciplinaria, mostrando este espacio museal como campo de tensiones, conflictos y negociaciones en torno a la administración estatal del castigo y de la pena; con el fin de aportar al debate sobre las consecuencias socioculturales de una larga tradición institucional de vital importancia para la historia social y para la memoria de nuestro territorio.