Ponencia

“Arenas de acción política en el Parque nacional El Rey: significaciones imaginarias y vida cotidiana de la conservación”

Parte del Simposio:

SP.47: Antropología de la conservación. Naturalezas, territorios y Estados en tensión

Ponentes

Alejandra Delgado

Universidad Nacional de Salta

En los últimos años, la conservación se ha convertido en un creciente campo de estudio para la investigación antropológica. A través de una prolífica producción de planteos teóricos específicos y etnografías que problematizan las relaciones con las comunidades locales; se ha consolidado una antropología de la conservación que en Argentina se manifiesta en la constitución de equipos de investigación, la oferta en publicaciones, estudios de posgrados, y la propuesta de paneles en eventos científicos.
En la provincia de Salta, las investigaciones en esta materia presentan un incipiente desarrollo. Por ello, esta investigación se plantea como propósito aportar a este proceso a través de la realización de un estudio etnográfico sobre las arenas de acción política en el Parque Nacional el Rey, contemplando los imaginarios y la vida cotidiana sobre la conservación.
El “Parque Nacional El Rey” (PNER), es un área protegida creada el 24 de junio de 1948 para la “conservación de la flora y fauna indígena” (Decreto N° 18800). La misma se halla situada dentro del departamento de Anta, en la provincia de Salta, a unos 196 km al este de la ciudad de Salta Capital.
En el siglo XVIII, La finca El Rey fue un fuerte ubicado en la frontera entre Salta y Jujuy, dependiente del Virreinato del Alto Perú. Fue adjudicada al Coronel Fernández Cornejo y Rendón como compensación a su participación en las entradas al Chaco. En la finca se realizaron actividades ganaderas, de agricultura y extracción forestal, con una organización de tipo hacienda, que implicó el pago de arriendo por parte de una importante cantidad de puestos. A mediados del siglo XX, la Finca fue vendida para fines de explotación forestal, siendo expropiada entre 1948 y 1950. Con la creación del parque se inició una política direccionada al turismo de elite y de desalojo de puesteros que no poseían ganado. Un conjunto de familias no fue expulsado, realizando pago de pastaje a Parques Nacionales hasta la década de 1970, en la que se concretó definitivamente la expulsión. Algunos integrantes de estas familias ingresaron como empleados en la institución conservacionista (Lombardo, 2016).
Es en este particular proceso histórico que, en el PNER, y la institución involucrada en su gestión, se produjeron significaciones imaginarias (Castoriadis, 2007) con respecto al conservacionismo, en el marco de un paradigma fundacional, el “modelo de Yellowstone” el cual, a través del monopolio de la violencia legítima estatal, no permitía relación alguna entre el medio y las personas que anteriormente habitaban el mismo.
Con el paso del tiempo, las políticas conservacionistas se transformaron, dando lugar a la emergencia de nuevos modelos, que, en la actualidad, tiñen de especificidad a la gestión del área protegida. Por esto, se plantea explorar las significaciones imaginarias de los distintos actores involucrados (pobladores que viven alrededor del PNER y la ruta 20, guardaparques y empleados de la Dirección Regional NOA) con respecto a la conservación, al entorno que transitan cotidianamente, considerando las relaciones y conflictos que se producen en una gestión que se concreta en arenas políticas particulares.