Ponencia

Aprendiendo a proyectar con un enfoque social: encuentros entre la arquitectura, el diseño y la antropología

Parte del Simposio:

SP.12: “Hacer y habitar” la ciudad latino-americana contemporánea

Ponentes

María Emilia González Prieto

UBA - CONICET

En los años sesenta y setenta, en el marco de un proceso de politización de los sectores profesionales en Argentina, comenzaron a desarrollarse diversas experiencias en las facultades de arquitectura del país, para repensar la formación disciplinar e intervenir en las problemáticas del hábitat popular, junto con las organizaciones sociales. Al disminuir la intervención estatal en la oferta de vivienda y ante la dificultad de acceso a través del mercado, en los últimos años crecieron los barrios populares, autoproducidos por sus habitantes. Diversos colectivos de arquitectos acompañaron estos procesos, entrelazando su práctica profesional con el compromiso político. También crearon redes y espacios de encuentro para debatir y articular estrategias en conjunto: anualmente se reúnen en el Encuentro Nacional de Arquitectura Comunitaria (ENAC), el Encuentro Latinoamericano de Arquitectura Comunitaria (ELAC) y la Red Latinoamericana de Cátedras de Vivienda (ULACAV).
En el marco de mi tesis doctoral, me aproximé, desde un enfoque etnográfico, a las perspectivas de los profesionales del Taller Libre de Proyecto Social (TLPS) de FADU (UBA). Presentaré los primeros avances de mi investigación, producto de la experiencia de trabajo de campo en las clases de la materia optativa del TLPS “Formación en Proyecto Social Integral, participativo, sustentable, con perspectiva de género”. En estas clases, pude observar cómo los profesionales transmiten el “enfoque social del diseño” a futuros arquitectos y diseñadores, planteando una postura crítica sobre la formación dominante en las universidades y el “ejercicio liberal de la profesión”. Mostraré que la formación en el “enfoque social del diseño” significa para estos profesionales una transformación y ampliación de la mirada, que consiste en un pasaje del “autor” al “actor”, de la realización de un “proyecto” a un “proceso” y de la “intervención” a la “actuación”. Esa transformación se produce en el transcurso de las clases, encarnándose en las reflexiones sobre las experiencias personales de los estudiantes en torno a las formas de habitar sus barrios y en el conocimiento de otras formas de habitar, al realizar algunas de las clases en otros barrios, junto con organizaciones políticas. Finalmente, culmina en la actuación de los estudiantes en un proceso de reforma de un comedor comunitario en una villa de la Ciudad de Buenos Aires.
Como antropóloga participante de las clases, me adentré en el mundo de la arquitectura y el diseño y fui vista por los docentes “como una estudiante más”, algunas veces interpelada como parte del mundo de las ciencias sociales. En el proceso del trabajo de campo, aprendiendo a proyectar con un enfoque social, encontré distancias y puentes entre las disciplinas, que abren interrogantes sobre los múltiples saberes que se ponen en juego para proyectar, hacer y habitar la ciudad.